Valentina Peregrín Danigno,  es una niña venezolana
que tiene solamente 10 años. Ha visitado EditorialVirtual por casualidad, nos cuenta, y
nos pide permiso para publicar un cuento llamado
"Un Concierto de Campanas"

Nos comenta que, aunque ella no escribió este cuento, lo conoce desde
que tenía 5 años y siempre le gustó mucho y le encantaría verlo publicado.

Con mucho gusto la complacemos.

Le hemos pedido una foto suya que colocaremos acá al lado
para que los lectores puedan conocerla un poco más.
(Ella sabe que no
hemos querido corregir las pequeñas faltas de ortografía en su texto. Ella
misma podrá hacerlo, si quiere y volvérnoslo a enviar).

Gracias Valentina, agradece también a tu hermana Valeria y
puedes mandar cualquier cosa que escribas, en prosa o en verso,
créeme que lo publicarremos de inmediato.

Caracas 2006
"Un Concierto de Campanas"


Era noche de pascua en los altares de católicos y templos que
adoraban al redentor del mundo,  el hijo divino de la virgen María señalada.
Pletonica de los inentusiasmos, la ciudad bulliciosa engalanada, parecia
un torrente tumultuoso que la alegre vida desbordaba.  El ruido de cornetas
y tambores, de pitos y de flautas que tocaban,  centenares de niños
busingleros.  era algo que al espiritu encantaba.  En el hogar bendito de
mis padres en que paso mi infancia delicada,  un arbol adornado con
juguetes,  alzabase en el centro de sala.

En la puerta de la calle una veintena de niños arapientos se
agolpaban,  esperando las doce,  hora preciosa en que todos tendrian el
libre entrar.  Despues,  cuando en las torres de los templos escuchose un
concierto de campanas,  hasta el arbol de pascuas atropellandose,  hacercose
la alegre muchachada.  Solicito a mi padre, repartioles el objeto que mas
les agradaba, pero hubo uno, un pequeño pobrecito que todo contemplo sin
pedir nada.

Mi madre cariñosa y conmovida al ver que esa criatura no indicaba
ninguno de los tantos jugueticos que en el arbol fantastico quedaban,
atrajolo a su lado y suavemente le dijo con ternura:  ¿que te pasa, acaso de
las cosas que contemplas ninguna de ellas tu deseo halaga?

El niñito infeliz y acombojado, tendio su vista por la tibia sala y
postrandose en tierra dijo apenas: señora, quiero pan para mi hermana.

Y la  historia con todo su infortunio, de sus hondos pesares y
desgracias y los ojos de todos derramaron, raudales copiosicimos de
lagrimas.    Y esa noche de pascuas en que las gentes se reian a plena
carcajada, con mi padre y el chico visitamos a la niña que de hambre
agonizaba.  Y salvose la hermana del muchacho que debil y aterida tiritaba,
mientras todos afuera recorrian la ciuda bulliciosa engalanada.

Oh,  cuantos hay que somos en el mundo, semejantes al niño y a su
hermana,  cuantos hay que vivimos sollozando, en medio de un concierto de
campanas.


                                                           
Desconozco el nombre del autor

                                                            
                                                          
   Valentina Peregrin