Hace unos años, Lucho Seoane me reenvió un mensaje escrito por alguien amigo suyo y
referido a aquellos que tuvieron su niñez entre los 60s y 70s. Hago esta aclaración, porque
basándome en ese recuerdo voy a tratar de describir cómo sobrevivimos los que
pasamos esa misma etapa de vida entre los 40s y 50s.

Quizás no sólo para los nietos, puede que lo guarden para...

Si no me equivoco comenzaba preguntándose cómo hicimos para sobrevivir si la niñez la
viviste entre los 60s y 70s y comenzaba a relatar sus vivencias de niño y joven.
Trataré de hacer lo mismo pero 20 años antes.


No teníamos cuartos especiales de juegos, teníamos amas o nanas y a nuestras mamás
pegadas a nosotros. Nuestros juguetes eran de madera, caballitos tipo mecedoras y
luego camioncitos, soldaditos de plomo que comprábamos en la bodega de la esquina,
no había super markets, pagábamos un "gordo" (cinco centavos de sol) por la docena y un
"cholón" para voltearte a los soldados contrincantes colocados al frente de tu batallón.

¿Quién no se acuerda del juego de los "ñocos"? aquellos de tres huecos en los que
había que meter las bolitas de vidrio ( a 5 soles el ciento y de colores) ¿y la famosa "cuarta"
para salir del ñoco al siguiente? Como estirábamos los dedos para empezar más afuera.

Pasabas a la época del trompo, el bolero y el "run run" hecho con chapas chancadas
de gaseosas.   Más tarde llegó el "yo-yo".

Y todo esto lo jugábamos en la esquina de la casa o en el barrio. Sin gente de seguridad
personal o serenasgo del distrito. Llegabas del colegio, ni te cambiabas, escapabas a la
calle a jugar y salías caminando, o en la bici, la única condición era estar de regreso antes
de la comida, con la cara, las manos limpias y peinado.

Los carritos de fierro rellenos con macilla para darles más peso, hacíamos los circuitos
en las veredas pintando los límites del ancho de la "pistas" con la flor roja de los geranios,
había que tener el tino de no salirse, porque regresabas al punto de partida.

También la era de armar barquitos o avioncitos con madera balsa, forrar las alas con papel
especial y ponerle los motores. Los carros no tenían cinturones de seguridad, si claxons
tipo "sorpaso", salir en la tolva de una camioneta pickup era para el recuerdo y día especial.

Los ancestros de los skybords, esos carritos hechos con madera de cajones de fruta y
ruedas de patines, había que soltarse en calles con bajada, te sacabas la mugre y lo
hacías de nuevo, nadie se quejaba, no había seguro contra daños por accidentes y nadie
reclamaba y si caías muchas veces te castigaban burro en tu casa.

Las puertas de los carros no tenían seguro contra niños. No habían frascos de medicina
con tapas con dispositivos contra niños. Tomabamos agua de la manguera del jardín y compartíamos
una Coca-cola cuatro y del mismo pico, nadie se enfermaba, ni sentía asco.

Formábamos la "patota" del barrio para jugar fulbito en "nuestra calle" pintando flechas de
tráfico indicando sentido contrario en ambos extremos para que los carros no ingresaran.

A veces al dueño de la pelota no lo escogían para el equipo y se sentaba a mirar el partido
de lo más tranquilo. Si te trompeabas,en la casa te preguntaban ¿Quién dió más?
y si decías que el otro te daban encima.

Caminábamos a la casa del amigo, tocabámos el timbre de la puerta "falsa" y si la
puerta estaba abierta entrábamos sin tocar. Estabámos afuera de la casa, LIBRES !!!
inmersos en ese MUNDO CRUEL, sin hombres de seguridad.

Si te jalaban en un curso, en dos o de año, a la vacacional en la Gran Unidad Escolar
cercana a casa, tu castigo y la burla de tus compañeros por bruto. No ibas al psicólogo,
no necesitabas un test de psicoanílisis y nadie se traumaba.

No había playstations, ni Nintendo, ni DVD, la TV llegó después, ni juegos de video,
celulares, computadoras etc.,etc.


TODOS AMIGOS QUE DISFRUTABAMOS JUNTOS.
Dirán que éramos aburridos, pero puta, que felices éramos !!!!!!!!!!!

                                                  
                                                                                   Gregorio Durand
Sección
Recuerdos para nuestros nietos
Envíanos alguno de los tuyos.... Gracias !
Un recuerdo de
Gregorio Durand