EXCURSIÓN FORMATIVA

El domingo tuvimos una excursión formativa. Salimos del colegio a las 10 a. m. Por el
camino nos divertimos mucho; aprendimos un canto, conversábamos. Cuando llegamos
a Chosica recogimos a Armero.

Pasamos por Moyopampa y vimos cómo caía el agua desde la cumbre del cerro, después
llegamos al Palomar, bajamos, comimos algunas cosas y después fuimos caminando por
el valle Santa Eulalia unos 3 Km.

Después de tres cuartos de hora llegamos a los sembríos y nos metimos por los costados
donde había muchos charcos de agua. Después saltamos un hueco y Sevilla tenía miedo de
saltarlo hasta que lo saltó. Después había que pasar un alambrado de púas y después una
madera que había que pasarla agarrado a un árbol porque si no nos caíamos al agua, y yo
por no saltar me arañé el brazo con una púa.

Llegamos a un sitio bueno para almorzar (con sobra y todo). Después de almorzar hubo
una pequeña conferencia patriótica, después cantos patrióticos y luego el cuento de
Miguel el lobato.

Cuando terminó la primera parte, el Padre dijo que formáramos grupos pero cambiando de
capitanes y a mí me tocó a Kresalja para colmo de males. Comenzamos a explorar:
Nos fuimos por entre los matorrales y llegamos a la orilla del río, y yo por atolondrado casi me
caigo. De ahí el P. nos metió entre una hierbas para ver quién llegaba primero al campamento.

Meneses iba primero, con nosotros los de Pepi, pero Orbegoso por quererme pasar me dió
un empujón y me aventó contra el filo de una piedra que me hizo ver estrellas. La última
carrera fué la más difícil: Era cruzar la acequia y ver qué grupo llegaba primero a la
carretera. Yo cuando estaba corriendo me tropecé y me caí. Después se cayó el
capitán; total, llegamos los primeros.

Después de eso fuimos al pueblo a tomar agua; de ahí comenzamos a subir el cerro y
llegamos a una cruz. El P. nos explicó todas sus cosas y nos tomamos una fotografía.

Yo (Juan Bernales), Maguiña y Orbegoso nos fuimos por delante y nos metimos por una rejita
que había ahí y nos vió el P. y nos tocó pito. Nosotros seguimos corriendo, y había un
hueco; no nos dimos cuenta y Maguiña cayó sentado y yo echado.

Seguimos caminando hasta que llegamos a un campo todo de grass, ahí jugarnos.
Al otro lado había vacas, corderos, terneros y ovejas; yo y otro fuimos a verlas.

Al volver al campamento el P. dijo: Tienen que llegar antes de 10 minutos.

Cuando nos íbamos a la góndola que estaba a 3 Kms., pasamos por una acequia, cuando
yo tiré mi maleta al otro lado, un chico la paró. Entonces se cayó al agua. Un compañero
se tiró, pero sólo la detuvo otro que también se tiró al agua.

Después que cruzamos la acequia el P. señalando a una choza, dijo: Miren cómo esa
gente vive así. Uds. no viven así, ¿No es verdad?. No, dijimos nosotros. Pues cuando
Uds, sean grandes y tengan plata, ayúdenlos para que sea el Perú una nación grande y
fuerte. Después siguió hablando.

Después seguimos caminando hasta que llegamos a la carretera. Por la carretera fuimos
cantando y marchando, hasta que llegamos a la góndola.

En Chosica paramos en la casa de Armero y tomamos agua, después dejamos a Armero
en su casa y vinimos a Lima. Lo primero que hizo mi mamá fué revisarme en todo el cuerpo
si tenía algo y me dió un montón de besos.

Bernales, Cevallos, Roggero, Sevilla y Zegarra. (4°. B)
LUZ EN LAS CUMBRES
Órgano periodístico de 4º de Primaria
Diciembre 1951
Extraídos de la Revista del Colegio del año 1951
No se ha corregido ni modificado nada
Eventuales errores son tal cual el original
 
Me fuí al jirón de la Unión, entré en un
restaurán y le pedí a un señor y él me dijo:

Oye niño, es una verguenza que tú, un
niño tan bien vestido esté pidiendo plata.

Entonces yo me pasé una verguenza que
yo le contesté: Señor, a mí no me importa
pasar la verguenza más grande, y aunque
me maten, siempre trabajaré por las
Misiones para que Jesús esté contento
viendo que su Reino está con muchos
fieles cristianos e infieles.

Luís de Armero. (4º B).
Cuando tomé el ómnibus para
volver a mi casa un hombre me estaba
siguiendo. Cuando bajé del ómnibus
también baja, pero yo me escondí
y el hombre se fué.

Rodolfo Salcedo. (4º B)
PATRICIO

Patricio era un niño muy curioso. Un día que su padre había
salido, comenzó a curiosear por los pasillos. Cuando llegó a
una puerta oyó voces y se quedó escuchando allá.

Entendió que decían:

Oye, Juan, es menester que afiles el cuchillo y deguelles
al pequeño antes que sea más tarde.

Patricio se retiró a su habitación muerto de miedo.
Cada paso que oia le parecía que iban a venir para matarlo.
Muchas veces estuvo  tentado de pedir socorro o arrojarse
por la ventana.

Cuando vino su padre y él le contó todo, su padre lo llevó
a la cocina y Patricio se pudo convencer de que lo que
querían decir era que matara al cordero más pequeño
para ofrecérselo a sus huéspedes.
Patricio pagó cara su curiosidad.

Luis José Orbegoso, (4º A)