SEIS DE JODA
¿NOS VAMOS DE  PESCA!!!!! ?


Desde hace algunos años, un grupo de amigos aficionados a la pesca de playa y cacería, decidimos juntarnos los
días Miércoles y partir la semana con un almuerzo que comienza a la una y no se sabe a la hora que termina.

En uno de esos almuerzos alguien pregunta:
¿Han visto cómo está el mar, se mueve o está tranquilo?
¿Cómo está la luna, llena  o en cuarto creciente?
Uno responde: ayer pasé por la playa y  vi el mar, está tranquilón y toca luna en cuarto menguante.

La adrenalina entra en ebullición en el grupo, para un pescador salir de pesca es lo mismo que para un aficionado a toros
el ir a una corrida. El entusiasmo por ir de pesca es contagiante.  Disfrutar de la naturaleza cruzando el desierto, ver una pajarada,
los lobos marinos en su ambiente y corriendo olas, el horizonte infinito, el correr de las nubes y las noches estrelladas con
cielos limpios, hace el dicho de: ¿A  donde vas? de  pescaaaa!!!   y días más tarde:  ¿De donde vienes?
Con la cabeza gacha y el desanimado en el rostro, responde: De tratar de pescar.

El 'Kaiser Gold Finger', así le decimos por mandón, él solo dirige, no hace, es el primero en preguntar:
¿Quiénes vienen?  yo me llevo a Guillermito, a él le decimos  'El  Maestro' y con todo respeto!

También se apunta 'El Largo', ¿Vienes conmigo 'Baby Boy' (este es la fábrica de chistes)?, alguien tuvo la osadía de
querer tomarle el pelo, se equivocó, primero porque es calvo, segundo no sabía con quien se metía, el bromista le pasó la mano por la
pelada y le dijo: ¿Sabes? cómo se parece tu pelada a la rodilla de mi mujer. Baby Boy, levantó la mirada,
se pasó la mano por la pelada y le respondió: tienes toda la razón.

'Care Yuyo', ¿Gordo nos vamos, mal amigo? , bueno, sino queda otra persona, iré contigo, le responde. ¿Quién se
lleva a Vinagrillo?, el también quiere ir, yo me lo llevo dice Wilito 'El Eléctrico'. Así quedaron formadas las tripulaciones
de las camionetas 4x4, piloto y copiloto

Para no perder la costumbre El 'Kaiser Gold Finger' hace honor a su apelativo y empieza: Gordo, tu compras el pejerrey
y que esté bueno para la carnada, remata. Care Yuyo, tu llevas toda la vajilla, cocina incluida. Baby Boy, tu te encargas de preparar los
menús. Guillermito tu te encargas de las compras, ¿Quién lleva la carpa de cocina y la de dormir?
Tu vinagrillo. Cada quien lleve su trago, su vaso y su copa, de cristal y pasará revista previa, los que lleven de plástico
se quedan! Habrase visto tremenda vulgaridad!

Y sigue El Kaiser: oye Care Yuyo, al Gordo lo dejas, pero lo dejas!, sino trae el volador que prepara su mujer. Largo,
tú la tortilla española, no te olvides ah?! Yo le digo a mi mujer que prepare un arroz chaufa para la primera noche y
arroz con choclo para las comidas, ¿Cuántos somos y cuántos días vamos? Pregunta el Kaiser

Viene  la parte más importante, decidir a que playa  vamos y que día salimos. Se fija día, hora de salida y playa.
Punto de reunión: el peaje de Conchán. Cada tripulación, en petit comité, escoge su fiambre frío, sus delicateces,
y su trago.

Vinagrillo también hace los honores a su sobrenombre: Oigan, muy temprano, mejor salimos más tarde; Baby Boy, ese
menú no me gusta, cámbialo; Gordo, escoge bien el pejerrey. Todo lo discute y con nada está conforme.

Pero Vinagrillo es de bromas maquiavélicas, cuentan las malas lenguas, que llegaron un día a la playa Barlovento,
ya estaba instalado un viejo italiano cascarrabias y no había dejado un solo pozo para poner espineles. Vinagrillo, de
buenas maneras le reclamó: Oiga usted no nos dejó un solo pozo y viene solo! El italiano lo mando a rodar: llegué
primero y basta!

Pasó el día y el grupo hizo una muy buena pesca de corvinillas. En la noche se las comieron fritas enteras y cual gatos,
solo dejaron cabeza, espinazo y cola, indudablemente muy bien regadas con vino blanco. A eso de la una de la
madrugada, más en Pisco que en Nazca, no se le ocurrió mejor idea que ir, sacar el espinel del frente de la carpa del cascarrabias
y ensartarle en cada anzuelo, el esqueleto del pescado frito y comido de cada corvinilla. Cuentan que en la mañana siguiente,
la cara del susodicho italiano era todo un poema de rabia y se fue dejándoles toda la playa.

Los que se quedan en Lima están picones y empiezan: no se saquen todos los chatos, déjennos alguito. Oiga Maestro,
no les enseñe tanto. Otro, dice: me han dicho que la playa de Antana está tapizada, pero de machas!  y así nos
despedimos, unos tristes por quedarse y otros eufóricos por la próxima salida de pesca.

Cada tripulación tiene su modo de ordenar o de estibar su carga, lo primero que entra es el equipo de pesca, lo segundo
es el chupódromo y los delicatecens, después te puedes olvidar de cualquier cosa, incluso de tu mujer por unos días.

El día de salida y ya en el punto de reunión, uno de los vástagos de uno del grupo, nos dice: a ver póngase en fila para la foto, metan
las panzas! Nosotros picados en nuestro orgullo sumimos de inmediato el vientre y sacamos pecho.
No, no, nos dice: métanlas en un concurso.

Comienza el viaje, cuatro horas de carretera  para 270 Km. y hora y media cruzando 75 km. de desierto. Llegamos a la
playa y otra vez El Kaiser en acción, no puede con su genio y empieza: Aquí arman el campamento, la carpa de cocina
la ponen allá, la de dormir aquí, la gasolina la dejan más allá, la carpa iglú del Gordo a cincuenta metros a favor del viento, acuérdense
que en el último campamento no nos dejó dormir y la carpa se inflaba y desinflaba con cada uno de sus ronquidos.

Gordo ese iglú, es un regalo de toda la cofradía a tu persona, pero no es porque te querramos, es en defensa de
nuestra salud, nuestro descanso y tranquilidad mental, pareces un carro de carrera de 8 cilindros y escape abierto!
pobre tu mujer compadre, que Dios la bendiga y haga que te siga soportando!

Otro que arma carpa aparte es el Largo, no entra en cualquiera, necesita una con techo de tres metros de alto y espacio
para el botiquín, ya quisieran las farmacias populares, tener el stock de El Largo. Además donde guarda las chelas,
así le decimos a las cervezas heladas, el solo se consume una caja de 24 por día.

Mientras se arma el campamento, vamos mirando el mar: está echadito, mansito, mañana nos torrejeamos! ¿Dónde
vamos a meter tanto lengua? tiene su furnía, está alegrón, mira como bulle allá! Otro dice: ¿Se han fijado?, no hay
viento. ¿Vieron el pozo que se formó en la punta?

Armado y ordenado el campamento, se comienzan a preparar las cañas, carretes, muestras, espineles, los coolers se van llenando
con las chelas, el vodka, ron, Tío Pepe, vino blanco seco, gaseosas, limón, quesos, jamón, prosciutto,  trucha ahumada y demás
delicateces,  para el día siguiente. Si, así, nos tenemos que maltratar en esta dura vida. La consigna es pasarla mal.

Llega la noche, se come el arroz chaufa calentau de Doña Inés, previo whisky y se remoja con tinto español sacado
de la cava de Vinagrillo, eso si cada quien saca su copa y vaso de cristal, nada de vajilla de plástico ¿Qué cosa? Ya lo
advirtió el Kaiser y se termina con una buena  porción del volador de Doña Ali, postre para chuparse los dedos, como corresponde
a los cánones del buen vivir. Que quede claro, se trata de castigarse, de pasarla mal, escaparse
del mundanal ruido y del yugo femenino.

Últimos comentarios antes de meterse en el sobre: ¿Cómo lo ven? Le responden: está alegrón, si se conserva así, mañana nos torreajemos.
Algún dato de donde están picando los lenguados (también los llamamos chatos o tablones)          

Primer día de pesca, 6am, cual osos invernantes vamos apareciendo uno a uno, nos desperezamos y muy
disimuladamente cada quien desaparece rollo de papel potable en la mano, regresan con sonrisas de oreja a oreja,
cara de alivio y con menos peso encima.

¿Qué toca de desayuno?: Jugo helado de naranja, durazno o pera, huevos al gusto, con jamón o tocino, tostadas con mantequilla y
mermelada de moras, café pasado, le responde el Gordo, cocinero titular de desayunos.

Como buenos rasca playas, recorremos las orillas buscando los pozos, es el primer día y siempre se tiene que ubicar
donde están los chatos. Todos anhelan sacar el primer chato, quieren uno de seis o mas kilos. Los demás envidiosos
le gritarán: Te desvirgaste!

Las tripulaciones van parejas, se miran, se miden, así es la sana competencia,  pero no se mezclan, no paran en el
mismo pozo. Es una regla no escrita, se respeta el pozo escogido por cada tripulación, se vigilan, a ver  quién pesca
primero. Cuando zas! cayó el primero gritó el Largo, un envidioso le dice: devuélvelo es un jiniguaro! (lenguado de
150 gramos y menos de una cuarta de tamaño), salió enmicado como carnet de pescador! le gritan todos llenos de
envidia. Pierdan la virginidad primero y después hablen, les contesta.

Seguimos camino, alguien encuentra a Care Yuyo, lanzando desde una roca y le grita: ey!! No tiene agua ese pozo!
Ah no sé, responde, hace un mes hice la pesca acá. Le replican: me olvidaba  que tienes inventariadas todas las
peñas de las playas.

El Gordo emite su típico grito: Yapa yapa yuuuu! y va el primero!, lo enseña es uno regularcito de 2 kilos, que lo
guarden pal ceviche, dice.

El Maestro, siempre calladito, pero cuando abre la boca cuídense. Una vez en la playa de Lomas, estabamos pescando
dos tripulaciones, como siempre El Kaiser con el Maestro y yo con el Eléctrico, el más chato del grupo, que estaba jorobando que
daba miedo, hasta que el Maestro habló, Oye ¿Donde está Elena? El Eléctrico le responde ¿Qué Elena?
El Maestro: el ENANO! ese que está jorobando todo el día.

Y como tenía que ser, no hay otra forma, el Maestro  encontró EL  pozo y Vinagrillo, gran pescador, levanta un tablón,
por lo menos de 8 kilos, llenos de sana envidia le decimos: Devuélvelo!, ese lenguau ta enfermo! Así seguirán las bromas durante todo el
día. La pesca promete ser buenaza, la tripulación que menos, ya tiene medio cooler lleno.

Son la una, paramos, Baby Boy, gran cocinero, entra en acción y se prepara un cevichazo como para los dioses.
Previamente un vodka o ron de acuerdo al gusto, algunos le agregan Campari, piqueo de delicatecens y un buen vino blanco helado.

El Gordo comienza: está cambiando el mar. Cállete, le contestan, no seas ave de mal aguero! pero miren, tiene una correntada
que no tenía, responde el Gordo.

En la tarde, Vinagrillo, sigue con la mano derecha, engancha  otro y lo grita!: este sí es un tablón! Y lo fue, pesó 9 kilos y
bien pesado. El Gordo, vuelve a decir, miren se está picando el mar, no solo tiene correntada, miren la ola de atrás. Cállate,
son tus nervios y como no pescas, tas jorobando! y nos estás salando.

Se termina la tarde con una pesca muy buena, todos tienen el cooler lleno. Baby Boy se saco además, un par de lindas corvinas
y Care Yuyo no se quedó atrás.  

De regreso al campamento, como equipo bien entrenado, cada uno sabe lo que tiene que hacer, unos limpian el pescado, otros preparan
el muerto (conservador de hielo solo para los pescados) para guardarlos, otros atienden a los que trabajan acercándoles su trago.
Esta vez le toca hacer lo honores en la cocina al Maestro preparándose un encebollado de corvina de esos que se  te caen los dientes,
y por primera vez, El Kaiser lo hicimos hacer algo: Peló las papas. Hay foto para el recuerdo de esta proeza de eficiencia culinaria.

Los whiskys circulan con mesura, otros prefieren vino blanco francés, bien helado, se hacen los comentarios del día, las anécdotas
de otras pescas se recuerdan, se lamentan ausencias de amigos. Por fin aparece el encebollado acompañado
de arroz con choclo. Se recita: El mejor pescado es el que nada en agua, en mantequilla  y en buen vino!, se dice: Salud
y al ataque, de postre como siempre el  soñado volador de Doña Ali.

Conversación gratis, bromas al gusto, algunos tomaron Coñag o Dranbui y al sobre.

A eso de las dos de la madrugada, Vinagrillo da la voz de alarma: ¿Lo escuchan?, sí responde Largo, su Majestad el mar
está protestando porque le quitamos a sus súbditos! Care Yuyo, El Kaiser y el Maestro, siempre optimistas, dicen: Quizás
será el cambio de luna y en la mañana estará tranquilo.

Son las 6am del segundo día, miramos consternados las olas de 6 a 8 metros, largas, una sola ola barré toda la playa, viene con fuerza,
vemos que es una braveza que durará varios días.

Cabizbundos y meditabajos, tomamos desayuno, gozando del espectáculo de esa fuerza indomable del mar, del reventón contra las rocas
y esa explosión de lluvia, las campanas erizadas y barridas por el viento en contra, dejando una niebla de lluvia en su cima, las olas una
más grande que la otra y sus repentinos sajidos (momentos de tranquilidad del mar).

El espectáculo es impresionante, fascinante, embrujador, cuando un de la nada aparece un lobazo corriendo olas cual
experto tablista en frente de nosotros, nos mira sacándonos cachita, como diciendo, Yo si puedo con este mar. Total es su casa.

Nos miramos, desarmamos campamento, sin ganas de hacer bromas, cargamos camionetas y con: A la próxima vez te
callas Gordo!, no abres tu bocaza!  ¡Yaaa!, emprendemos el regreso.


                                                                                                             Gregorio Durand
                                                                                                      Lima - PERU
Nos cuenta Gregorio Durand:
Esta narración la escribí yo hace ya algunos años, el único actor de la Promoción
Borja 1957 del Colegio de La Inmaculada en Lima-Peru,  soy yo, los demás salvo Vinagrillo,
que es Jaime Targarona de la Promoción 1955, no son del colegio.

Jaancho Stoessel, Fernando Flórez Estrada, Jorge Tola, Roberto Moncloa,
Guillermo Basadre y Guillermo Kaelim, son los demás actores.
GREGORIO DURAND MALATESTA.
Ingeniero agrónomo peruano con evidente talento para escribir y para describir.
Nos envía esta chispeante narración que se deja leer fácil y agradablemente.
Gracias Gregorio y sigue escribiendo, nosotros te publicamos !
                                                                                                   
El Editor