Camino a Riobamba. Al fondo el Chimborazo
Gregorio Durand y Alicia tuvieron la buena
idea de ir a hacer una visita a
Carlos Arends en Ecuador...

Se subieron a su carro y, previos arreglos
tácticos, partieron. A continuación, en sus
propias palabras, el relato de Gregorio
de este "Inolvidable Viaje"
Se trataba de ir por tierra para conocer y luego pasearnos con Carlos y Susana
visitando otras ciudades, sin embargo había un problemita, a Susana no le gusta
viajar en carro. Ya en Ambato, con Carlos, María Susana y Carolina tuvimos que
emplear todo tipo de argumentos para convencerla. Le hice la promesa de ir a la
misma velocidad de las tortugas de Galápagos, aunque no muy satisfecha de la
promesa, creo que eso la convenció.

Le pedí a Carolina que me separase un hotel BBB (bueno, bonito y barato) para no
molestar a la familia, pero al enterarse Susana de nuestra visita, empezó a disponer
todo para recibirnos, incluido el alojamiento, Carolina le contó que nos
hospedaríamos en un hotel, según mi pedido, lo cual le valió un tremendo regañón por
haber aceptado y que según Carolina, la dejaron como perrito
con las orejas caídas.

Al medio día del 25 llegamos a Cuenca. Conocimos a vuelo de pájaro
el centro histórico de la ciudad, visitamos el Museo del Bco. Central y comprobamos
la influencia de los incas en este territorio; estuvimos en el Turi,
un mirador desde se domina todo Cuenca. Realmente una ciudad muy bella.

Además estuvimos en algunos pueblos aledaños, como Guasaleo, donde conseguí
algunas orquídeas para aumentar mi colección, luego fuimos a Chordeleg, aquí se
producen joyas en oro y plata, muy similares a la que
vemos en Lima.
El domingo 27 salimos rumbo a  Ambato, tratando de llegar a la hora
de almuerzo,  pues ya nos habían informado que nos recibía toda la familia
con mantel largo. Llegamos en punto, Carolina, su esposo Juan Carlos y Andrea (la
hija de María Susana, fueron el comité de recepción en la entrada de Ambato,
nos guiaron a la casa, ingresamos, cuadramos los vehículos en el jardín y el comité
de recepció preparó cámara de fotos y filmadora, listos cuales paparazis, para
grabar la cara de Carlos.

Lo llamaron, salió y se quedó mirando, primero tratando de
comprender qué pasaba, luego de reconocer a los intrusos, el
asombro apareció en su cara, la foto que ya vi pero que todavía no tengo, es digna
de enviarla a un museo antropológico para ser exhibida el año 3000), sus primeras
palabras: ¿Goyo?, se tapó la cara y después extendió los brazos para confundirnos
en un enorme y prolongado abrazo.

Susana, todas las hijas y nietos pendientes de Carlos, cosa que pasó desapercibida
para Alicia y para mí, lo atribuimos a la curiosidad de nuestra presencia y de cómo
sería nuestra relación o la reacción de Carlos, estábamos equivocados, al día
siguiente nos enteraríamos de que Carlos padece de hipertensión emotiva.

La vigilancia era para que al primer síntoma de algo anormal, se llamase al doctor,
gracias a Dios no fue necesario, hubiese sido un cargo de conciencia muy
grande que algo le pasase a Carlos por hacerle una gracia.

Nos confundimos en abrazos entre los cuatro y vino la presentación de la familia.
De los que radican en  Ecuador, salvo un nieto, su esposa e hija, Carlos Jr.
vive en EE.UU y su hija, todos estaban presentes.
Susana nos había preparado un almuerzo con exquisiteces ecuatorianas. Carlos
empezó a reaccionar: Oye Susanita  no iba a haber ninguna fiesta ¿verdad?, toda la
limpieza de la casa se debía a la llegada de Goyo y Alicia ¿no? Y dime Susanita el
cuarto donde me has hecho hasta tender las camas, no era para María Susana y u
hija ¿verdad? Y tu pedido para que te ayude a lustrar porque había
que tener  la casa siempre reluciente, otra excusa.

Carlos me dice: Goyo, nunca me imaginé que tendería las camas
para ti y tu mujer, y que además limpiaría tu cuarto !

Carlos continua: Oye Carolina y la compra de cerveza para tu fiesta, también fue
por la venida de Goyo ¿verdad? Y saliste disparada hace un rato para guiarlos a la
casa ¿y lo de la filmadora? Goyo: hasta me llevaron al médico este jueves para no
se qué tipo de chequeo y todo por tu visita. Bueno Susana tenía la razón, Carlos
está repuesto porque se las comió todas! Así cualquiera engorda compadre.

Ya después del almuerzo, Silvia y Guillermo partieron para Riobamba, junto con
Cristina su hija, Pablo su yerno y la bisnieta Martina.

Los Arends, Carolina y J. C., nos llevaron a conocer Sisapincha, una comunidad
donde se trabaja el cuero, casacas, sacos, zapatos, que está en la
parte alta de Ambato. Carolina está en la dulce espera de
el bebe o la bebe, todavía no saben qué les viene.

María Susana y su hija viven ahora con Susana y Carlos, Andrea
va a la universidad en Ambato y Juan Carlos vive en Riobamba en
casa de Silvia, está estudiando gastronomía por allá. Carlos Andrés,
hijo de Carlos Jr. también se retiró y en casa quedó el hijo menor de Carlos Jr.,
Mateo José, que es como un hijo menor para Carlos y Susana, es más que un
nieto para Carlos y el nieto mata por el abuelo, como se quieren y engríen!
El lunes siguiente recorrimos Ambato y nos dedicamos a chismosear, el martes nos fuimos a la localidad de Baños a mirar y quizás oír al volcán Tunguragua,
actualmente en proceso de erupción, de vez en cuando ruge y eructa una voluta de humo, parece que oyó los ruegos de Susana, esta vez estuvo muy educado y
calladito  y Don Carlos no pudo regocijarse de los miedos de su patrona.

En Baños está la Basílica de la Virgencita Milagrosa, su milagro más reciente fue en el tiempo de la erupción del Tunguragua, el gobierno ordenó la evacuación,
parte de la población salió, otra se quedó, entró la tropa y obligó a evacuar, los monjes de la basílica dijeron que no se movían, discusión va y discusión
viene, terminaron aceptando pero llevándose a la Virgencita, ni con 30 hombres de la tropa pudieron levantar el anda, cuando decidieron que se quedaba y que la
debían devolver a su lugar, levantaron el anda entre 8 personas. Increíble ¿no? Pero cierto.

Baños también se caracteriza por sus dulces, entre ellos la melcochitas, si esas mismas, esas que comíamos de chicos y se nos pegaban los dientes,
solo que ahora las hacen de diferentes sabores, de mandarina, maracuyá, limón, etc.

Esto se debe contar, cada media hora, Susana recibía una llamada a su celular, eran las hijas que le preguntaban: ¿Madrecita cómo te
está yendo?  ¿El Goyo está corriendo? Y después se comunicaban entre ellas para darse a conocer las últimas noticias y detalles.

Carlos me cuenta que esto normal, así son todo el día y todos los días. Lo curioso es que también mantienen informado al hermano que vive
en EE.UU.  Se preocupan al segundo de los papás. Que lindo el gesto, de aplaudirse.
Otro detalle, es el continuo bromearse y tomarse el pelo entre Carlos y Susana, o entre Susana y Carlos, pero más joroba Carlos a Susana,
que a la inversa. Es más en un momento la atrapé mirando arrobada al  ya arrugado Carlos, cual niña de quince años a su príncipe azul,
como si no hubiera pasado el tiempo. Una muestra más de la felicidad de esta pareja y de su familia.

Carlos, ahora no te sobres y sigue cuidando y engriendo a Sor Susana.    
.     
De Baños pasamos a Puyo, un pueblito ya en la selva amazónica, totalmente con clima tropical, un cambio absoluto de vegetación y
de su exuberancia, la cosa es que para ir de baños a Puyo, debimos pasar por 8 túneles, Susana se tapaba los ojos del miedo y
Don Carlos aumentaba su ironía.

Ya en Puyo, después de dar unas vueltas nos fuimos a almorzar un ceviche al barrio obrero en el restaurante bar del Volquetero.
Plato típico del Puyo, hecho con  atún de lata, canchita,  mote, cebolla y chocho (un frijol blanco a medio cocer), no es malo, cada plato es mínimo
para 3 personas y una cerveza a medio helar. Restaurante recomendado por Carolina y Don Carlos nos dijo: vaya Dios a saber donde se mete mija!
En represalia por nuestras bromas del lugar, Carolina no nos volvió a recomendar nada.

De regreso Doña Susana se durmió casi tres cuartas partes del camino entre Puyo y Baños, así los túneles los pasó dormida y yo me dije:
Tan mal no manejo. En Baños paramos a comprar las famosas melcochitas, un par de bolsas especiales para la señora Storba (traducción
literal de suegra del idioma ruso), hasta ahora estoy esperando que se le peguen las mandíbulas, pero las sabe comer muy bien.
El miércoles nos fuimos a Quito, visitamos el centro histórico, la catedral y alguna iglesia más.
Ya en la tarde enrumbamos para Ibarra a donde llegamos para dormir, todo este trecho lo
hicimos en compañía de Andrea. María Susana y su familia vivieron en Ibarra y
nos alojamos en su casa. Ahora viven en Ambato.

Una muestra más de la preocupación de Carlos y Susana por sus visitas. Mi hija me
encargó unos repuestos para su Peugeot por estar más baratos que en Lima. Susana
ubicó al representante y Carlos me ayudó a ubicar los repuestos en un representante de
Peugeot pero de Quito, con dirección, teléfono y todo. También ubicaron un par de orquidearios
más, entre los dos, Carlos se las arregló para que trajesen a Ambato las
orquídeas desde el vivero que queda en Puyo para que yo pudiese escoger.

En Ibarra, Andrea nos llevó a un restaurante rústico a comer unos sanduches de
película y unos jugos extraordinarios. En la mañana nos fuimos a visitar Cotacache, su
especialidad es la talla en madera, aquí conseguí una talla que busqué muy
especialmente y que será un regalo para Miguel González del Río, se la guardaré
como sorpresa. Luego vistamos Itantaqui, manufacturan chompas y ropa, muy barata
y de muy buena calidad, Susana se llevó a Alicia a sus huariques y Carlos me llevo
a mí a buscar pullovers. Ya en la tarde emprendimos el retorno a Ambato.

El Viernes lo pasamos conversando y Alicia les dice a los Arends, bueno mañana
emprendemos el regreso a Lima, ¿Cómo? Preguntaron Carlos, Susana, Carolina y
María Susana. Alicia les respondió: Las vistas son como el pescado, al tercer día
apesta!, Carlos le respondió: Te acabo de convertir en corvina, ya te metía al freezer,
ya no apestas. Pero no hubo modo de convencerla. Cierto es que tenía ciertos
problemas de orden doméstico aquí en la casa.

El sábado, emprendimos el regreso, durante el desayuno Carlos le
dijo a Alicia: te acabo de degradar de corvina a sardina!, Pero ni así
la convenció. Los Arends nos acompañaron hasta Riobamba.

Durante el camino, Carlos como siempre y para no perder la costumbre, bromeaba a
Susana, intervine y le conté que durante los veranos hacíamos campamentos a las
playas, en las noches nos sentábamos  en la arena a conversar y unos bichitos llamados
jode-jode nos picaban, por eso había rebautizado a Carlos, ahora se llama Jota-Jota
Arends, lo que me valió aplausos de Susana y una gran carcajada.  

Ya en Riobamba ellos se quedaron en casa de Silvia y nosotros emprendimos el regreso.

No puedo dejar de de decirles que en este viaje he recibido de la familia Arends la mejor
lección de unidad familiar que se pueda recibir en la vida. Lo viví in-situ y he sido testigo de
excepción. Todos están al día del problema personal que pueda tener cada uno
y lo viven como suyo. Participan, colaboran con un desprendimiento total.  La preocupación
de hijos y nietos por los abuelos es constante. Mis felicitaciones familia Arends.


                                                                                                                
Gregorio
INOLVIDABLE VIAJE
A principios de julio, Alicia y yo, queríamos viajar a algun lugar y decidimos
visitar a los Arends y aprovechar para conocer la zona andina del Ecuador.

Empecé a coordinar con Carolina, su hija, y le sugerí que quizas
sería bonito que los Durand le diésemos la sorpresa a los Arends.

A Carolina le parecio fantástica la idea y de inmediato se coludió
con su hermana María Susana, para prepararle a sorpresa a Carlos y
Susana. Hay que mencionar que Silvia, que radica en Ríobamba,
no podía faltar en este plan.

Con el pasar de los días Carolina ya no pudo ocultarle más la
tramoya a Doña Susana y se vio forzada a contarle todo.

El asunto era que le diésemos la sorpresa a Carlos y Doña Susana
entró en la colada. No le fue difícil distraer a Carlos con otras cosas y
mantenerlo ocupado e ignorante de los acontecimientos futuros.
Gracias Gregorio por compartir este viaje con nosotros
Alicia, Gregorio
y  Susana Ibarra
Ambato:  
Comida de
despedida
FOTOS DE
LA EMOTIVA
LLEGADA DONCE
LOS ARENDS...
Susana