San Francisco de Borja
Falleció el 30 de septiembre
Año 1572


La familia española Borja o Borgia se hizo célebre cuando Alfonso Borgia fue elegido papa con el
nombre de Calixto III y luego cuando otro Borgia fue nombrado Pontífice y se llamó Alejandro VI.
Este Borgia antes, de ser Pontífice, había tenido cuatro hijos. Uno de ellos fue el padre de
Francisco de Borja.

Francisco de Borja era nieto del Papa Alejandro VI por parte del padre; nieto del rey Fernando de Aragón
por parte de la madre, primo del emperador Carlos Quinto e hijo del Duque de Gandia.

En su familia se preocuparon porque el joven recibiera la mejor educación posible y fue enviado a la corte
del emperador para que allí aprendiera el arte de gobernar. Esto le fue de gran utilidad para los cargos
que tuvo que desempeñar más tarde.

Contrajo matrimonio con Leonor de Castro, una joven de la corte del emperador y tuvo seis hijos.
Su matrimonio duró 17 años y fue un modelo de armonía y de fidelidad.

El emperador Carlos V, lo nombró
Virrey de Cataluña (con capital Barcelona) región que estaba en gran desorden
y con muchas pandillas de asaltantes. Francisco puso orden prontamente y demostró tener grandes cualidades para gobernar.

La gente empezó a notar que la vida y el comportamiento del
Virrey Francisco de Borja cambiaban de
manera sorprendente. Ya no le interesaban las fiestas mundanas, sino los actos religiosos. Ya no iba
a cacerías y a bailes, sino a visitar pobres y a charlar con religiosos y sacerdotes. Un obispo escribía de
él en ese tiempo: "
Don Francisco es modelo de gobernantes y un caballero admirable. Es un hombre verdaderamente
humilde y sumamente bondadoso. Educa a sus 6 hijos con un esmero extraordinario
y se preocupa mucho por el bienestar de sus empleados.

En 1546 murió su esposa, la señora Leonor. Desde entonces ya
Francisco de Borja no pensó sino en
hacerse religioso y sacerdote. Escribió a San Ignacio de Loyola pidiéndole que lo admitiera como jesuita.
El santo le respondió que sí lo admitiría, pero que antes se dedicara a terminar la educación de sus hijos y que
aprovechara este tiempo para asistir a la universidad y obtener el grado en teología. Así lo hizo
puntualmente (San Ignacio le escribió recomendándole que no le contara a la gente semejante noticia
tan inesperada, "porque el mundo no tiene orejas para oír tal estruendo").

En 1551, después de dejar a sus hijos en buenas posiciones y herederos de sus muchos bienes,
fue ordenado como sacerdote, religioso jesuita. Esa fue "la noticia del año" y de la época, que el Duque
de Gandía y gobernador de Barcelona lo dejaba todo, y se iba de religioso, y era ordenado sacerdote.
El gentío que asistió a su primera misa fue tan extraordinario que tuvo que celebrarla en una plaza.

En 1554 fue nombrado por San Ignacio como superior de los jesuitas en España. Dicen que él fue
propiamente el propagador de dicha comunidad en esas tierras. Con sus cualidades de mando organizó
muy sabiamente a sus religiosos y empezó a enviar misioneros a América. El número de casas de su
congregación creció admirablemente.

Lo primero que se propuso fue dominar su cuerpo por medio de fuertes sacrificios en el comer y beber
y en el descanso. Era gordo y robusto y llegó a adelgazar de manera impresionante.

Al morir San Ignacio lo reemplazó el Padre Laínez. Y al morir éste, los jesuitas nombraron como
Superior General a  
Francisco de Borja. Durante los siete años que ocupó este altísimo cargo se dedicó con
tan grande actividad a su oficio, que ha sido llamado por algunos, "el segundo fundador de los Jesuítas".

Se había esforzado casi en exceso por cumplir sus deberes y se había desgastado totalmente.
Y el 30 de septiembre de 1572 entregó su alma al Creador.