Esta es la foto que se tomaron.... pero la cosa
es que no estaban completos.


Primero que todo, la mamá de Ale fue la que tomó
la foto, porque era la única que sabía manejar
la cámara digital del circo...


Las 17 tortugas no pudieron posar porque
se movían mucho...


Largaverde no quiso estar en la foto porque
le daba pena ver que ella era muuucho más
larga que su prima y no cabía en la foto...


Las aves se fueron a revolotear por ahí...
y no pudieron quedarse tranquilas.


El papá se puso sus anteojos de corazón,
Conchita y Carlos-Carlos pusieron su mejor
sonrisa y Ale agarró a Carlos-Carlos por la
corbata para que no se fuese a buscar más
caramelos, el muy goloso...


Colorín colorado, este Pequeño Viaje,
dedicado a Alejandra Pardo... se ha terminado !
Gracias a Linde Koch por sus maravillosas ilustraciones.

Si alguno de los lectores desease ilustrar un cuento con dibujos a mano como estos,
nos permitimos recomendarle tomar contacto con
Linde Koch, en Inglés o en Alemán,
(ella no habla español) a:   
ILUSTRADORA    o a través del   EDITOR   en español
ocupándonos nosotros gustosamente de hacer el puente con ella.

Gracias por su atención.
Yo tengo una nieta. En el momento de escribir este cuento ella tiene 7 años; dentro de un mes
y medio, apenas, cumplirá 8... y sin embargo todavía disfruta de los cuentos y siempre me
fuerza a inventarlos para ella... y se los acuerda por meses.

Siento una cierta tristeza al darme cuenta de que dentro de demasiado poco sus amigas y muy
poco después sus amigos, sus fiestas bailables, sus competencias de natación, cada vez más serias,
sus estudios, cada vez más complicados y profundos y su vida pre-juvenil, la irán obligando a
dejar de pedirme cuentos... qué pena, quizá este sea uno de los últimos. Pero después lo
disfrutará Erik, tu hermanito menor.

Bueno Alejandra, acá va este, lo voy a empezar y espero terminarlo, pensando en ti.            El Opa
Había una vez una niña llamada Ale que
tenía casi 8 años, vivía feliz, especialmente
feliz porque vivía en un circo; sí aunque te
parezca increíble...
vivía en un circo...


Su tío Leo era el dueño y además
era el trapecista mayor y su tía Titín era la
presentadora principal. Ya desde que cumplió
4 años Ale se presentaba en el trapecio...


"Y a continuación presentamos
a ustedes a Ale, la espectacular
niña prodigio"


decía la TiaTitin  


"Ale intentará ahora su prueba más difícil,
el salto doble... saltará de un trapecio a otro y
en el camino dará una vuelta sobre ella misma
para luego atrapar al segundo trapecio que vendrá
a su encuentro... rogamos a ustedes muchísimo
silencio... Adelante Ale"


Y el público la aplaudía con miedo y con respeto
por su corta edad y luego se quedaba en total
silencio esperando la prueba.
Ale se balanceó una, dos, tres veces en medio del silencio de
todos mientras el tambor, que tocaba su amigo Jordi, redoblaba
sin parar. Cuando llegó el momento preciso Ale se soltó,
dio una vuelta en el aire y estiró las manos para atrapar la
barra del otro trapecio... pero no la alcanzó por un poquito
y se cayó.

Todo el público dio un grito y sus amigos los
payasos también y su tía Titin y su tío Leo, que
estaba con su sombrero de copa negro
mirando nervioso...

El grito fue de todos al mismo tiempo.

Ale cayó en la red protectora pero no pudo evitar
que su tobillo se torciese con mucho dolor y que
de ahí en adelante no pudiese apenas caminar.

Pero fue valiente y mientras el público la aplaudía
y los payasos lloraban ella cabizbaja abandonó la escena con
sus zapatillas de trapecista en la mano y cojeando.

Ya no podría seguir trabajando en el circo, en su trapecio,
hasta que el tobillo se le hubiese curado
del todo y eso era mucho tiempo.
Ale, tristísima, decidió abandonar el circo de sus
queridos tíos y emprender el largo
viaje que venía postergando desde hacía varios
meses, para ir a encontrar a sus padres.

Ellos no tenían una casa porque también eran dueños
de un circo, un poco más pequeño que el de sus tíos,
y viajaban y viajaban de un pueblo al otro. Le habían
contado que en esos días ellos estaban en la bella
ciudad de Coro y que se quedarían
allá por tres semanas.
Decidó viajar para encontrarlos. Puso sus zapatillas de trapecista y su ropa en una
mochila roja y luego de darle muchos besos a su  amigo Jordi, a sus tíos Leo y Titin
y a sus amigos queridos los tres payasos, emprendió, cojeando, el enorme y quizá
peligroso viaje hacia la lejana y bella Coro.

Ya el primer día, en una playa desértica, se recostó en un montículo de la arena para
descansar y se quedó dormida.

Cuando de pronto se despertó porque sintió que la arena debajo de su cabeza se movía
lentamente. Se incorporó rapidísimamente para darse cuenta de que había estado
apoyada en una tortuga, grandísima pero muy muy gentil, dijo que se llamaba Conchita.

La tortuga lentamente le hizo una seña con su cabeza gris y le permitió que se siente en
su caparazón. Ale no lo pensó dos veces y se sentó.

La tortuga, más lentamente todavía, la comenzó a llevar caminando por la arena caliente.
Ale cargaba su morralito rojo y se puso a cantar despacito.
La tortuga dejó a Ale después de acompañarla
durante todo un día.

Durante el viaje le contó que tenía muchos
amigos y parientes que
vivían lejos muy lejos y que quizá Ale
los encontraría.
"Cuando los encuentres"   
le dijo  "salúdalos de mi parte y trata de ayudarlos
porque me han dicho que sufren mucho"
.

Ale entonces le prometió buscarlos y tratar de
ayudarlos y siguió su camino con su morralito,
por la arena.

De pronto a lo lejos vio un bulto enorme... no,
eran tres bultosen fila... qué podría ser. }Se fue
acercando poco a poco, con mucho cuidado.
Se dio cuenta entonces que era un animal que
también se le iba acercando a ella despacito pero
sin miedo. Bueno tú ya viste
el dibujo acá al lado y te das cuenta de que se
trataba de un camello bebé, de hecho era
un precioso camellito de color rosado...

Tú quizá te preguntes cómo Ale supo que era
un camello. Bueno te diré que los camellos
tienen dos jorobas, pero hay otros
animales parecidos que tienen solamente
una joroba... esosson camellos, pero del tipo
Dromedarios. Raro nombre. ¿no?

Cuando por fin se acercó al simpático
camellito rosado, descubrió que
alrededor de las patas había muchos papelitos rosados,
de esos que sirven para envolver caramelos.

Como el camello era muy pequeño, con mucho cuidado
se acercó... y lo tocó.

Descubrió entonces que el camello se estaba riendo feliz... se
había comido una increíble cantidad de caramelos y había llenado
una de sus jorobas con puros caramelos rosados... tantos, que
hasta su piel y sus pelos se pusieron de ese extraño color...
para un camello.

El camello le permitió subirse entre sus dos jorobas, era comodísimo,
y así la llevó balanceándose acompasádamente por el desierto.
Las patas del camello eran anchas y así no se hundían en la arena.

Se fueron acercando a una cueva en una roca y ahí se detuvo y se
agachó para que Ale se bajara. Cuando ya estaba de nuevo en el
suelo, el camello dio un saltito de despedida y se fue trotando,
rosado y feliz.

Ale se acercó a la cueva y descubrió cerca de la puerta a una tortuga,
un poco más pequeña que su amiga anterior  pero con un cierto
parecido que le hizo pensar que eran parientes... y en efecto así
resulto ser, y un enorme águila.

El águila le dijo que tuviese mucho cuidado al  entrar en la cueva,
porque ahí habitaba el  
Niño Ojos de Fuego
"Lo que pasa", le explicó el águila,
"es que acá muy cerca hay un
bosque lleno de árboles de madera"

(como todos los bosques, pensó Ale)

"y a ese bosque nunca puede entrar
el Niño Ojos de Fuego porque
inmediatamente provocaría un
incendio en la madera,  lo que sería
peligrosísimo".

"Además"
prosiguió el águila, "en
la cueva vive un brujo malo muy malo,
llamado Chícharo con un cuervo
llamado Craak.

Este brujo tiene prisioneras en
jaulas a unas cuantas tortugas y las
vende a un restaurante en la ciudad
de Coro para que los cocineros las
preparen para comer.

"Hay mucha gente"
explicó el águila,
"a quienes les gusta comer carne
de tortuga y Chícharo y Craak,
se aprovechan de eso"
"Peeero, en otra cueva
que está cerrada por
una piedra y  que está
muy cerca"
dijo el águila,
"vive una serpiente muy
gentil llamada Largaverde,
que solamente está
esperando que alguien
de buen corazón la deje
salir para ir de inmediato
donde Chícharo para
atacarlo y liberar a las
tortugas prisioneras"...

Ale escuchó eso y decidió
de inmediato liberar a
Largaverde y así cumplir
con la promesa que había
a Conchita.

Se dirigió a la cueva
cercana, se escupió
las manos para darse
fuerza y poco a poco
poco retiró la piedra
de la entrada.
Entonces vio adentro a
Largaverde que le estaba
sonriendo sacando su
lengüiita partida....
Ale acarició el lomo verde y brillante de Largaverde y
le señaló la otra cueva donde se encontraba Chícharo
y Craak... Largaverde sonrió malévolamente y reptó
hacia allá.

Las serpientes reptan, que significa
arrastrarse por el suelo sin patas.

Se deslizó sigilosamente dentro de la cueva y vio al
malvado brujo de pie con su sombrero negro y sus
zapatos en punta de color rojo...

Se le acercó por detrás y "cruik" lo mordió en una nalga...
en la derecha que la tenía más cerca...

El brujo Chícharo dio un grito fortísimo (dicen que
se oyó hasta Coro) y salió corriendo de la cueva seguido
muy de cerca por Craak volando ruidosamente.

Al salir casi atropellan a Ale que en ese mismo momento estaba
entrando a la cueva montada en la tortuga.

Cuando entró lo que oyó fue una algarabía enorme
porque todas las tortugas, en su extraño
idioma propio, le gritaban "Libéranos y tú serás nuestra
Reina, y te seguiremos fielmente donde tú vayas"
Ale fue abriendo una por una cada jaula y las tortugas salieron, lo más rápido que podían,

(que era muy lento para el gusto de Ale, porque las tortugas se toman las cosas con mucha
calma, como los caracoles y como las perezas ¿Tú has visto alguna vez una pereza?)

Bueno,  te decía que fueron saliendo pues lo más rápido que podían, para escapar de la cueva.

Cuando estuvieron afuera se encontraron con que en la puerta los estaba esperando nada menos que Conchita.
Ale nunca entendió como hizo Conchita para llegar tan rápido;  quizá a fuerza de constancia y de no parar.

También estaba ahí Carlos-Carlos el camello, (tenía un nombre para cada una de sus jorobas).

El águila, que siempre sabía todo, les dijo que su siguiente tarea sería liberar a Cortaverde, que era una prima lejana
de Largaverde.  Cortaverde se encontraba tristísima encerrada en una canasta de paja de la que debería salir irguiéndose
cuando su amo Ali tocase su flauta, pero Cortaverde no sabía pararse derechita como sus compañeras, quizá porque
era muy cortita.
Y así, después de una larga jornada de viaje... caminando, renqueando, reptando y volando,
se fueron poco a poco acercando hasta hacer su entrada triunfal en Coro

La ciudad les pareció extraordinariamente bella, con sus cúpulas doradas y su gente caminando en la calle con turbantes
en la cabeza al lado de sus asnos cargados de mercancías y los niños curiosos sentados en el suelo conversando.

Pronto preguntaron dónde se encontraba la plaza principal para buscar a Ali y a Cortaverde Ale quería también preguntar
dónde estaba instalado el circo para buscar a su papá y a su mamá, pero decidió primero cumplir con su promesa de
liberar a la prima lejana de su amiga Largaverde que había sido tan gentil y tan valiente en la cueva.

Les dijeron que la plaza estaba situada al lado de la torre más alta con la cúpula más bella, y hacia allá se fueron todos.

Nada más acercándose a la plaza ya oyeron la música de la flauta de Alí, melodiosa. Parecía un clarinete pero era más bien
un pariente lejano del clarinete que se tocaba solamente con los dedos, sin clavijas.

Y ahí estaba Cortaverde, solita en su canasta con una lágrima que aparecía, furtiva, (a escondidas) en uno de sus ojos.
Se acercaron con pasos decididos y mientras Largaverde se iba directamente a la canasta, Conchita con Craak
parado en su caparazón y Carlos-Carlos acompañaron a Ale que quería en primer lugar hablar con Alí.

"Buenos días señor Alí"    le dijo  "quisiera comprarle esa canasta que está allá
para guardar en ella a mi serpiente Largaverde que no tiene dónde dormir".

Alí le contesto de inmediato que esa canasta no la podía vender porque no estaba vacía. Ale le replicó que eso no importaría
mucho. Alí le dijo entonces que la canasta era muy grande y que Ale era muy pequeña para cargarla.

Ale inmediatamente señaló a Carlos-Carlos que estaba dispuesto a cargar la canasta sin ningún problema.

Alí no tuvo más obstáculos y decidió obsequiarle la canasta siempre y cuando le
prestase por un rato a Largaverde que se acercaba reptando en ese momento.

Ale no tuvo inconveniente y Largaverde tampoco.

El siguiente número de Alí fue extraordinario porque Largaverde no solamente salió de la canasta al son de la
música de la flauta, sinó que enganchó a Cortaverde y salieron juntas en medio de los aplausos de todos.
Entonces la caravana estaba lista... Adelante iba Ale parada
encima de Conchita, detrás venían 17 tortugas más pequeñas,
caminando acompasadamente todas al mismo tiempo, luego
seguían las dos serpientes Largaverde y Cortaverde,
Carlos-Carlos venía con la canasta enganchada en una de sus
jorobas, (en la que se llamaba Carlos),
y en la otra iba parado Craak, orgulloso y dando gritos.

El águila que nunca supimos cómo se llamaba, volaba
de un lado al otro, a veces se paraba en el hombro de Ale y
a veces se posaba al lado de Craak y a veces saltaba
de una tortuga a la otra. Esa sí que era una caravana feliz.

Poco a poco se fueron acercando al circo y cuando ya estaban
cerca, era tal el ruido que hacían, que la puerta de la casita en
la que viajaban los papás de Ale se abrió y ellos salieron para
ver de qué se trataba todo ese laberinto.

Entonces vieron a Ale... y Ale los vio a ellos. Renqueando un poco
todavía al bajarse de Conchita, Ale se acercó con los brazos
abieros y gritando, papáaa,  mamáaa, acá estamos todos !

La felicidad de los papás fue inmensa. Todos entraron en la casa,
no pudieron cerrar la puerta hasta que entró la última de las 17
tortugas... es que se movían tan lentamente!   Entonces Ale
tuvo una idea, que sus papás aceptaron de inmediato:
Trabajarían todos en el circo, ella pronto estaría lista para el
trapecio y cada uno de sus amigos tendría una tarea dentro del
circo. Carlos-Carlos haría de payaso por su color rosado !
Entonces decidieron tomarse una foto de
toooodo el grupo, pero descubrieron que:

A algunos no les gustaba tomarse fotos
de grupo, otros no sabían manejar
la camara digital, otros no cabían en la
foto y otros más se fueron volando...

¿Quieres ver la foto que se
tomaron por fin?